Buscar la respuesta a los porqués

Las inquietudes hacen mover a las personas. Podríamos decir que somos justamente las ansias de no ser lo que se es y eso es lo que nos hace preciosos. La filosofía es la parte de la persona que le pregunta a ésta si es capaz de preguntarse cosas. Para contestar a esta pregunta, la persona ha de preguntarse por el sentido que tienen las preguntas y si contestarlas le va a ayudar en su vida diaria; si esas respuestas van a servir de algo. No es tanto diferenciarse de la mayoría de gente lo que se busca con la filosofía sino aprender a preguntar y a buscar respuestas.

Pienso que los mayores y más intrépidos filósofos son los niños pequeños. Si observamos la forma de preguntarse el porqué de las cosas de un crío de unos 5 o 6 años vemos que son filósofos (en lo práctico, pero lo son) y que sus ansias por saber disminuyen con el tiempo. Pero no disminuyen porque hayan contestado preguntas. Sí, han contestado las preguntas que se hacían con 6 años pero no se han preguntado porqué se preguntaban todo eso. No se han preguntado porqué las respuestas son justamente esas y no otras. “¿Por qué no se debe hacer pis en el agua, papá?” “¿Por qué hay gente que mata a otra gente, mamá?”. Fijémonos en los dos extremos de las preguntas de un niño. ¿Es tan malo mearse en el agua del río como matar a otra gente?

Cuando hablamos de la filosofía como madre de toda emancipación estamos hablando de llegar a ser autónomo. Como dice Foucault: “Sujetos sujetados”. Bien, ¿Sujetados por quién? Por quienes quieren hacer de mí una cabeza consumista inmóvil.

Ya no es tanto la búsqueda de respuestas a inquietudes intelectuales lo que busco con la filosofía sino tener un pensamiento crítico, autónomo. Lo que se enseña en los libros de los colegios es lo que el sistema consumidor quiere que se sepa.

En definitiva, la filosofía es un ejercicio intelectual que se basa en dudar de todo, incluso de lo que se está leyendo ya que, si somos simples grabadoras y repetimos lo que leemos sin cuestionarlo, sin hacer de lo que te dan algo tuyo y construir tu propia filosofía, acabaremos por ser ese objeto de la filosofía “práctica”.

Hoy en día tendríamos que ser todos un poco como Descartes. Dudar de todo, dudar de lo que me están intentando vender por la televisión porque creo firmemente que el vértigo que me están lanzando desde los medios de comunicación me lo quieren vender y hacer de mí lo que ellos quieran hacer. Un consumidor. Un robot.

Somos responsables incluso de lo que aceptamos.

Isaac Guerrero Moreno

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